
Las prensas de impresión más antiguas, ya sean de tipo offset, flexográfico o serigráfico, comienzan a tener problemas cuando sus lámparas UV originales pierden su capacidad de emisión espectral y su intensidad de irradiación disminuye. La ventana de tiempo necesaria para el curado se reduce, lo que obliga a reducir la velocidad de producción para evitar que la tinta siga siendo pegajosa. Así, recuperamos ese margen de tiempo.
Lo que realmente importa Nuestras bombillas UV con mercurio están diseñadas para proporcionar un curado estable y de alta intensidad, con una emisión espectral centrada en las longitudes de onda dominantes del mercurio: 254 nm, 313 nm, 365 nm y 436 nm. Esta configuración coincide con los fotoiniciadores y sistemas pigmentados que utilizamos habitualmente. La intensidad de irradiación en el sustrato suele superar los 1200 mW/cm² (medido en el centro de la lámpara, a 10 mm de distancia), lo que garantiza la energía necesaria para un curado rápido.
La consistencia en la emisión de luz se logra gracias a un reflector recubierto con material dicroico de alta reflexividad y a un espacio controlado entre el arco eléctrico y el reflector. El resultado es un curado reproducible en cada tarea. Se puede esperar un tiempo de vida útil de 8000–12,000 horas antes de que la emisión de luz disminuya hasta niveles insuficientes para el funcionamiento adecuado de la tinta.
Por qué esto funciona bien en las prensas antiguas Reemplazar las lámparas por bombillas de mercurio en equipos antiguos permite recuperar la capacidad de curado para la cual fueron diseñadas estas máquinas. Con una mayor intensidad de irradiación y una emisión espectral constante, se pueden recuperar las velocidades de impresión previstas, reducir los problemas relacionados con la tinta y evitar la formación de depósitos espesos en la tinta.
El consumo de energía por metro curado disminuye, ya que la lámpara enciende rápidamente y mantiene una intensidad constante. Además, menos cambios de lámparas significan menos tiempo de inactividad. En muchos casos, se puede aumentar la velocidad de producción en un 15–30%, sin necesidad de modificar la fórmula de la tinta, simplemente al restablecer la energía necesaria para el curado.
Algunos detalles importantes que no se deben pasar por alto Es necesario adaptar la lámpara a la geometría del reflector y a la fuente de alimentación. Las bombillas de mercurio son sensibles: la tensión de encendido, la longitud del arco eléctrico y la distancia focal del reflector son factores importantes. Incluso un desalineamiento de unos pocos milímetros puede afectar negativamente la intensidad de irradiación.
Antes de hacer el pedido, verifique la compatibilidad de la lámpara con el equipo y la longitud del cable. También revise el estado del reflector; las abolladuras u oxidación pueden reducir la eficiencia de la lámpara, independientemente de la lámpara que se instale. Asegúrese de contar con un sistema adecuado de enfriamiento y manejo de ozono, y utilice un radiómetro espectral para medir la intensidad de irradiación antes y después de la actualización.